CHALEPAPAMORVA

En procupante de ver como la comercialización de carne de animales ha conllevado a una alerta muy seria, especialmente para muchos que están plenamente identificados con la protección animal, notar como algunas especies están desapareciendo, simplemente por el canibalismo de muchos de no dejar de consumir carne , aunado a otras creencias de considerar algunas especies animales beneficiosas en la salud.

Hace un siglo, casi dos millones de chimpancés poblaban el continente africano. Hoy quedan, como mucho, 150.000. Los porqués son variados, pero una de las principales amenazas ha sido y sigue siendo la caza comercial para alimento. Millones de primates, en general, son cazados cada año para consumo humano, lo que está llevando a muchas especies a la extinción, como ocurre en Latinoamérica, según acaban de denunciar dos organizaciones defensoras de los animales. Sólo las poblaciones rurales de la Amazonia brasileña consumen hasta 5,4 millones de primates cada año, pero las cifras en Centroamérica y Sudamérica son muy superiores, revelan Care for the Wild International y Pro Wildlife.
Jane Goodall, la conocida naturalista británica y defensora de los grandes simios, denunció en su día que «si el comercio de carne de bosque continúa al ritmo actual, los grandes simios podrían extinguirse en la cuenca del Congo en los próximos quince años. No debemos dejar que esto ocurra». Según explicaba, las pistas forestales abiertas por las grandes compañías madereras en bosques como los africanos han posibilitado que la caza de primates se haya acelerado en las últimas dos décadas.

No sorprende leer como señalan algunos opuestos a este consumo indicar, que quién nos da derecho a acabar con la vida de animales si podemos reccurrir a otras fuentes de alimentación? Habrá quien diga que ´´quién nos da derecho a acabar con vidas vegetales``... pero es un dato biológico contrastado el que los vegetales no tengan un sistema nervioso que les haga sufrir dolor, albergar memoria... No obstante, cada valor nutritivo animal proviene de muchos valores nutritivos vegetales. así que, suponiendo que los vegetales sufriesen, al comer carne este sufrimiento se multiplica por 5 (como valor medio)... sin contar el del propio animal. En la naturaleza se da el caso de animales que matan a otro para comérselos, pero en nuestro caso (como especie) es diferente: disponemos de centenares más de especies vegetales comestible que animales. Si no necesitamos la carne en absoluto, si podemos escoger, ¿por qué elegir el dolor, la tortura y el asesinato? Hay quién seguirá afirmando que los animales están en este mundo para servirnos, lo que nos da derecho a devorarlos, esclavizarlos, torturarlos... ´´siempre se ha hecho, son inferiores``. Ante esta gente resulta inútil decir nada, sólo que sus argumentos recuerdan y mucho a los utilizados en otros tiempos cuando consiguieron que resultaran normales hechos como la esclavitud de personas negras, nacismo...

Africa desde luego es el más alto consumidor de simios, y justamente ese país, como consecuencia de esa matanza y consumo de animales afronta serios problemas con las enfermeddes que se dan, entre ellas el Sida, no nos extrañe que se manifiete, que el consumo de carne salvaje, especialmente de grandes simios, está causando actualmente la propagación de nuevas variedades del virus VIH entre los seres humanos, según han anunciado un grupo de científicos. En Camerún crece la preocupación, dado que aumenta la población con síntomas de VIH, pero las pruebas dan negativo tanto para el virus como para su equivalente en los primates, el SIV.

Esta advertencia ha sido divulgada por la publicación 'New Scientist', por parte de los expertos que asistieron este mes en Nueva York a la reunión anual de 'Society for Conservation Biology'. Los científicos advierten contra el continuado consumo y comercio de este tipo de carne salvaje.

Particularmente en África Central y Oeste, es habitual el comercio y el consumo de la carne de primates. Debido al contacto de la sangre de monos con los humanos, o debido a un escaso tiempo de cocción o preparación, el virus puede afectar tanto al cazador como al comerciante, al cocinero o al consumidor.

El SIV se ha desarrollado para convertirse en una enfermedad entre los grandes primates. Una vez que la sangre de estos animales entra en contacto con las personas, el virus se transforma en VIH en el cuerpo humano. Según 'New Scientist', los científicos han demostrado ahora que esta situación se ha dado "en al menos siete ocasiones distintas en la historia reciente".

Las recientes observaciones que se han hecho en Camerún a pacientes con síntomas de VIH pero sin que los resultados de la prueba de VIH y SIV fuesen positivos están causando graves preocupaciones, ya que se teme por nuevos desarrollos del VIH que podrían hacer aún más difícil encontrar una cura contra el SIDA.

www.afrol.com/es señala, que en África, al menos 26 especies distintas de primates están infectadas con el SIV, según ha informado el grupo estadounidense 'Bushmeat Crisis Task Force'. Mientras que la carne de muchas de esas especies está siendo consumida por los seres humanos, ese cree que puede ser muy significativo el riesgo de múltiples y nuevas variedades del SIV puedan llegar a afectar a los humanos.

Este peligro también ha sido demostrado a través de un sorprendente acontecimiento a comienzos de este año. Por primera vez, el virus espumoso del simio (SFV, en inglés) había sido transmitido a un ser humano; un cazador de carne salvaje. Mientras que el virus no tenía (todavía) síntomas, una posible mutación del virus podría desarrollar una enfermedad completamente nueva para la humanidad.

Igualmente, la científica Elizabeth Lonsdorf anunció a los delegados en la reunión anual que las observaciones realizadas a las epidemias de chimpancés en el 'Gombe Stream National Park', de Tanzania, señalaban hacia la misma dirección. La mayoría de los brotes de epidemias en el parque tenían su origen o se habían desarrollado en los seres humanos, "planteando un riesgo substancial para la supervivencia a largo plazo de la población de chimpancés de Gombe".

Toda la investigación disponible, por lo tanto, señalaba los altos riesgos sanitarios que conlleva el contacto demasiado cercano entre seres humanos y otros primates. Los peligros no solamente se refieren al comercio de carne salvaje -aunque se considera que éste es el principal riesgo-, sino también al comercio de animales exóticos que viven como animales domésticos y a la tala de árboles.