CHALEPAPA

Han transcurrido medio siglo de que abandoné ese recordado colegio, bajo la dirección de padres escolapios, especialmente en ese entonces a cargo de un extraordinario sacerdote que nos legó su sapiencia, interés en que siempre nos desempeñáramos como excelentes ciudadanos, en cualquiera fuese el escenario en donde nos desenvolviéramos.

Tal como lo reseña, leononline.net, el colegio está localizado en el costado sur de la Catedral, lográndose desde el parque Jerez una perspectiva de edificios alineados sin cohesión visual, destacando el colegio por su tamaño y textura, solamente superado por el monumento de la Catedral

La fachada es simétrica con influencia renacentista y neoclásica en perfecto equilibrio conseguido al resaltar la modulación interior mediante cornisas y cadenas, disponiendo un vano en cada uno de los recuadros puertas en los dos niveles inferiores y balcones con voladizos en los superiores. El edificio arranca en zócalo y termina en aleros con modillones, de los que sobresalen de los extremos unos hastíales en buen ritmo arquitectónico. Ante todo se distingue el portón principal, en el ordenadamente se conjugan una superposición de columnas adosadas con arcos de medio punto de rica ornamentación.
La distribución interior es la tradicional de patio con corredores en ambas plantas y en este caso un chaflán con arcadas que se abren hacia el traspatio, hoy reformados totalmente. El edificio esta muy intervenido, afectando menos al cuerpo principal, laterales y patios que conservan su composición original. Llama la atención el buen uso de la madera calada en los techos, barandas, celosías y carpintería, características de la arquitectura colonial caribeña.
Los muros son de piedra en el primer nivel y en el resto de taquezal revestido de morteros de cal y arena. Los entrepisos tienen estructuras de madera como la cubierta, pero también se utiliza madera en los suelos, falsos techos y carpintería. Los pisos de la planta baja y el patio son de ladrillos de cemento con morteros de cal y arena. El material de cubierta es de teja de barro.

Debe tenerse presente como otros lo han señalado, antes de 1980, La ciudad de León gozaba de un enorme asentamiento de empresarios agrícolas con viviendas, las cuales se arrendaban a una inmensa población de catedráticos, docentes, y estudiantes. León tenía el usufructo de las instalaciones universitarias y de una de las más grandes facultades de medicina y derecho en Centroamérica. Durante la década de los ochenta, después de que se abrieron otros recintos universitarios en Nicaragua, León ha ido perdiendo su hegemonía académica. Pero ahora existen más universidades en toda Nicaragua, con más acceso para todos los nicaragüenses.

A ello quiero agregar que nos favoreció la suerte de aprovechar un bachillerato de excelencia académica, pues en el tiempo que nos tocó formarnos, tanto la instituciones privadas como la del del Colegio San Ramón y el público, Instituto Nacional de Occidente eran dos instituciones de calidad, ambas con docentes bien preparados, capaces no sol de transmitir conocimientos, sino motivar al estudiante a aportar otros nuevos.

Confieso, que después de haber recorrido muchos países, estudiado en varias universidades, centros educativos superiores, en países más desarrollados económicamente que la sufrida Nicaragua, aunado a mi experiencia profesional, aun de docente a nivel de pre y postgrado, jamás podré olvidar la buena base académica que para ese entonces (1953-1958) nos legó nuestra formación de bachillerato, en donde su currículo de estudio no dejaba nada que envidiar. Se nos proporcionaba conocimientos propios de la época de acuerdo a un perfil de bachillerato de ese entonces bien firme, en donde se impartían todos aquellos conocimientos que para ese entonces demandaban las ciencias y humanidades,

Jamás encontré en otros países programas dentro del bachillerado que comprendieran dentro de las materias básicas astronomía, dos idiomas obligatorios: Inglés y Francés, literatura, filosofía, geografía, e historias no solamente la nacional sino la internacional sin excepción de continentes y además , la obligación de que al optar al grado de bachiller, se tenía que presentar un examen oral y escrito públicamente con un jurado integrado por dos docentes de la administración pública y uno de la privada, justamente el examen comprendía una revisión de los conceptos básicos de la ciencia y humanidades , además de Castellano, historia, en forma oral y en lo escrito una prueba del conocimiento de cualquiera de los idomas señalados ,previa libertad del estudiante seleccionar cuál de ellos.

Debo confesar que cuando me tocó viajar a mis estudios profesionales a países más desarrollados y me incorporé a sus planes de estudios, comprendí la importancia de nuestra sólida formación.

A ello se agrega lo maravilloso de contar con buenos conocimientos de la histora, geografía, actividades económicas de esos países, pues nos las compartieron muy bien sus docentes ayudándonos con ello a compartir con los nacionales sus aspectos más relevantes en estos tópicos que el país había experimentado

Sabíamos de su historia antigua, media, del presente dándonos la oportunidad de indagar en aquellos aspectos de mayor interés a fin de ampliar más nuestros conocimientos.

Cuando me tocó viajar a Europa, especialmente España , Grecia e Italia corroboré sus historias, gracias a lo que este Colegio me legó y la verdad, que ello me reafirmó todo ese apasionamiento que se despertó en nuestra juventud producto de las epopeyas, conquistas , todo lo épico, las extraordinarias hazañas que que esos países encierran.

No cabe la menor duda , que de ese Colegio donde egresaron ante de nosotros otros valiosos jóvenes, como nuestra propia promoción, surgieron profesionales que se han destacado en el ejercicio de su profesión, algunos radicados en el país, otros emigraron , pero en donde estoy casi seguro que algunos de mis compañeros, como Ariel Carmona, Mauricio Montenegro, René Sacasa, Pierre Anselle, Marcio Baltodano, Roger Rojas, Humberto Tijerino, Edgard Arguello, así como los desaparecidos José león Mora, Max Cutillas entre otros. jamás podrán olvidar lo que este colegio nos legó y sé, que en estos momentos que escribo este recuerdo, lo compartirán unánimemente nuestro agradecimiento a la oportunidad que nos dieron nuestros padres de haber estudiado en él, nuestros docentes por habernos proporcionados ética, valores, moral, conocimientos, responsabilidad y compromiso de ser siempre profesionales capaces de generar cambios, aportar propuestas , los mejores servicios en donde nos toque actuar, así como ser para nuestros hijos un faro de luz en la importancia de saber aprovechar la vida y las oportunidades en pro de nuestro crecimiento personal y espiritual.

Nunca olvidaremos nuestro paso por este maravilloso Colegio que nos guarda todavía en sus salones esas maravillosas energía, inquietudes, sueños que en él depositamos en nuestra formación que nos condujo a adentrarnos a esas universidades en donde seleccionamos las carreras que hoy con toda excelencia desempeñamos. Muchas gracias a todos quienes compatireron con nosotros en esa bella etapa de nuestra vida.

En donde quiera se encuentren tengan presente que en la historia de nuestra vida hay páginas que escribimos juntos y que jamás podrán pasarse por alto, nos corresponden son propias. Gracias por haber sido actores de esas páginas,gracias a ese escenario maravilloso llamado Colegio San Ramón, de ese león, Nicaragua que siempre tendremos presente.