CAHLEPAPA

Es lamentable lo que esta sucediendo entre China y el Tibet que ha cobrado noventa muertes. Se sabe que las autoridades tibetanas pidieron a la multitud que se manifiesta en Lhasa que se rinda, tras hacerse oficial la muerte de al menos diez de ellos -ahora 90, según estas fuentes del exilio-, como consecuencia de los disturbios ocasionados en la capital de Tíbet contra el férreo control de Beijing, según informó la agencia de noticias Xinhua.
Las víctimas, todas ellas civiles, murieron quemadas durante el enfrentamiento contra la Policía, uno de los más violentos de las últimas dos décadas. Asimismo, más de 580 personas fueron rescatadas hoy en Lhasa, entre ellos tres turistas japoneses.
Las tensiones en la capital del Tíbet han ido en aumento en los últimos días después de que la Policía bloqueara los tres principales monasterios de la ciudad. El martes, los policías chinos recurrieron a gases lacrimógenos para dispersar a varios miles de monjes que se estaban manifestando cerca de Lhasa.
Las protestas comenzaron cuando cientos de monjes protagonizaron una manifestación con motivo del 49 aniversario del alzamiento de 1949 contra Beijing aplastado por el Ejército chino y que provocó la salida al exilio del Dalai Lama, líder espiritual del Tíbet.

Téngase presente, que Las grandes figuras del budismo tibetano son consideradas “budas vivientes”, reencarnaciones de los grandes lamas del pasado. Tenzin Gyatso, el Dalai Lama de nuestros días, es la vida número 14 de un monje que nació en 1391. Tras la invasión china de 1949 y su escape a India en 1959, Gyatso ha sido la encarnación efectiva del alma de un Tíbet autónomo, con cultura y tradiciones propias. Los esfuerzos de Beijing por convertir a la región en otra entidad de los han (que son la etnia dominante en China) se topan con la resistencia pasiva de los tibetanos, motivados por la guía del Dalai Lama

diariocritico.com, señala, que las víctimas, todas ellas civiles, murieron quemadas durante el enfrentamiento contra la Policía, uno de los más violentos de las últimas dos décadas. Asimismo, más de 580 personas fueron rescatadas en Lhasa, entre ellos tres turistas japoneses.
Las tensiones en la capital del Tíbet han ido en aumento en los últimos días después de que la Policía bloqueara los tres principales monasterios de la ciudad. Los policías chinos recurrieron a gases lacrimógenos para dispersar a varios miles de monjes que se estaban manifestando cerca de Lhasa.
Las protestas comenzaron cuando cientos de monjes protagonizaron una manifestación con motivo del 49 aniversario del alzamiento de 1949 contra Beijing aplastado por el Ejército chino y que provocó la salida al exilio del Dalai Lama, líder espiritual del Tíbet

Tómese en cuenta como lo narra mabierto.wordpress.com, a fines de los 80, las protestas contra la dominación de su país que miles de monjes y monjas encabezaron fueron reprimidas brutalmente. En esta ocasión, el origen del problema fueron tareas tipo “hágalo usted mismo” que los religiosos realizaban en sus templos: estaban pintando en las paredes símbolos auspiciosos por la entrega a su máxima autoridad espiritual, el Dalai Lama, del mayor reconocimiento civil de Estados Unidos, la Medalla Dorada del Congreso. Las autoridades chinas decidieron impedirlo. No es posible conocer el saldo de víctimas, ya que a pesar de que se están flexibilizando los controles a la prensa con miras a las Olimpiadas de 2008, el acceso a la información sobre el Tíbet continúa tan estrangulado como siempre.

Excepto por algunos datos. Que pueden ser sorprendentes. Tanto como un Partido Comunista al que le da un inesperado acceso de espiritualidad y misticismo. O como un Dalai lama que propone cambiar las urnas de oración por las de votación.

En todos los países de tradición budista, los monjes son numerosos y omnipresentes. En China, en cambio, la revolución cultural de Mao Ze Dong logró reducirlos y marginarlos (excepto en el Tíbet). En Tailandia o Laos no pasa un día sin encontrar a decenas de ellos, pero en tres meses en el gran Reino del Medio, sólo vi a tres. “La religión es el opio del pueblo”, dijo Marx, y el Partido se lo toma muy en serio. Por eso resulta extraño que haya decidido hacer aprobar una ley dedicada a regular el descubrimiento y manejo de las reencarnaciones de los “budas vivientes”.

No hay ironía en el decreto: con toda seriedad, se establece que “la reencarnación de un Buda Viviente sin la aprobación del gobierno es ilegal”.

Eldiarioexterior.com, nos invita a tener presente ante la realidad actual que se afronta , que se recuerde que el Tibet fue invadido por la China China Comunista en 1949 y diez años después un levantamiento de alcance nacional fue aplastado y desde entonces ha habido un proceso de genocidio étnico contra el pueblo tibetano. Durante los últimos 49 años los intentos de diálogo y de resistencia no violenta han chocado con más represión y más violencia. Hoy, las protestas en el Tibet y las protestas internacionales en solidaridad aparecen en las principales noticias de todo el mundo. Hay quienes en los medios internacionales se refirieron irresponsablemente a la " Intifada Tibetana " y se centraron en actos de violencia aislados. En televisión se ha visto destrucción de la propiedad y vehículos volcados. Si bien dentro de la no violencia estratégica, la destrucción de propiedad no es vista necesariamente como violenta, sí está abierta a cierta interpretación. Esto ha caído a favor de las autoridades de la ocupación china para defender el uso de la violencia para ejecutar extrajudicialmente a decenas de tibetanos, y reclamar contra la violencia homicida de los tibetanos. El líder espiritual del pueblo tibetano, el Dalai Lama, consideró a la supuesta violencia realizada por los tibetanos como un " acto suicida”. El mundo está viendo una vez más la observación de Mahatma Gandhi respecto a que la "violencia siempre acarrea una contra-violencia". Durante los últimos 50 años el Dalai Lama se ha aferrado a la resistencia no violenta como el medio para confrontar al ocupante chino. Comprendió que Mahatma Gandhi, en el siglo XX, "produjo un recurso muy sofisticado porque implementó la filosofía muy noble de la no violencia en la política moderna, y tuvo éxito.

Lo cierto, que hoy la realidad de los hechos invitan a reflexionar que en su época legara Mahatma Ghandi sobre la violencia y tener presente, lo que nos cita John Suárez, que "la desobediencia civil no admite ninguna violencia o apariencia de violencia directa o indirectamente". Quienes defienden una Intifada tibetana hoy deberían recordar las observaciones de Gandhi durante la lucha en India por su independencia de Inglaterra , acerca de que "la violencia popular es un obstáculo tan grande en nuestro camino [hacia la independencia] como la violencia del gobierno" y "lo que la violencia sin sentido logra, es prolongar la vida del gobierno británico o de cualquier gobierno extranjero". Tal como se aplicó para India, también se aplica para la ocupación China del Tibet ahora.

Suárez como observador de este conflicto pide a China que reconozca el derecho del pueblo tibetano a mantener sus costumbres y tradiciones y denunciar el genocidio cultural y étnico que viene cometiendo la ocupación China en el Tibet , aspecto que compartimos plenamente.