

CHALEPAPA
Nueve años tiene en el poder el presidente teniente coronel Hugo Chávez a fin de generar acciones, programas, planes que hagan de Venezuela un gran país. si se da una gerencia adecuada de todos los recursos que este encierra y sobre todo, si se sabe administrar al equipo humano que lo acompaña, a fin de que cada uno de sus miembros sean eficaces, productivos, y plenamente identificados con los objetivos que se propone lograr, predominando más el interés colectivo, que el individual.
A través de estos nueve años se ha podido determinar la ausencia en el presidente y su equipo de planes integrados, funciones bien definidas, integración, compromiso, responsabilidades que se vislumbre en resultados en donde se note claramente el avance del país. Todo lo contrario, se observa muy poca integracioón, compromiso, probablemente por no estar bien integrados sus organismos, instituciones, equipo en pro de lo que el ha creado y que se conoce como Revolución Bolivariana a fin de instituir el Socialismo del siglo XXI. Un Socialismo que ya manifiesta en algunos resultadosno autenticidad a lo que el presente, los escenario económicos,requieren, demandan .Más bien, se nota una contaminación del pasado,aun de la misma Cuba que no ha renovado un nuevo Socialismo que haya favorecido a la Isla. Un Socialismo en donde FidelCastro se ancló y se aisló de lo que debiera ser en el presente de ac uerdo a las características de un mundo que requiere de nuevos cambios, nuevos desarrollo.
El presidente Chávez requiere de reestructurar sus acciones, definir de nuevos programas en donde se tomen cuenta a personas capaces de generar cambios, evitar conflictos, comprometerse en dar paso a una ideología que realmente el venezolano se vea favorecido.
A manera de ejemplo hay que saber gerenciar , administrar esa nueva política de comercio exterior que se quiere activar , debe compentarrse más con sus equipos asesores, que le permita que estos evalúen las ventajas, que ello genera, así como las debilidades, oportunidades, fortalezas, aspecto que se nota gran debilidad, por ejemplo, considerar lo que Harry Truman realizaba, durante dos horas cada mañana
recibía al secretario de Estado, primero, y al secretario de Defensa después, para que le sirvieran de tutores mientras aprendía todo lo que debía saber de relaciones exteriores y política internacional. Su gestión tuvo éxito porque se preguntó qué "debía" hacer, aunque siempre lamentó no haber podido revivir el New Deal, que era, en realidad, lo que "quería" hacer.
Una vez definido lo que se debe hacer, llega el momento de determinar qué tareas prioritarias son compatibles con nuestras fortalezas y tenemos que afrontar, y cuáles debemos delegar o abandonar. El desaparecido Peter Drucker, gurú de laAdministración, comentaba, queconcentrarse en esta pregunta hizo que Jack Welch fuera tan efectivo durante tanto tiempo como presidente ejecutivo de General Electric. Cada cinco años se la reformulaba. Durante cada período subsiguiente, buscaba las respuestas junto a sus dos hombres de confianza: el responsable de relaciones humanas y el director de finanzas. Su prioridad fue enfocarse en las fortalezas de GE, que se había expandido en las direcciones más variadas, y decidir qué negocios debía preservar y de cuáles debía deshacerse. En el segundo período quinquenal se concentró en recuperar el posicionamiento internacional de GE, desdibujado por su predecesor en la década de los 50. En consecuencia, durante el lustro siguiente se dedicó a convertir a GE en la empresa más importante del mundo en su industria. Esa perseverancia es clave. Casi en paralelo se impone reflexionar sobre la definición del negocio; o sea, responder a la pregunta ¿cuál debería ser nuestro negocio? No es fácil de responder. Tan importante como decidir qué hacer es decidir qué dejar de hacer. Nadie puede hacer algo nuevo sin abandonar el ayer. Si uno observa con atención la conducta empresaria, advierte que un considerable número de organizaciones sigue exigiéndole a su mejor gente que mantenga vivo el pasado. Los líderes eficaces lo dejan morir. No es fácil, pero sólo así se puede crecer. Y el crecimiento impone otro desafío: llegar al punto de equilibrio entre los recursos existentes y la sangre nueva. Si los puestos más altos que genera el crecimiento se cubren con incorporaciones, será muy difícil retener a la gente con gran potencial que ya está en la empresa. También es cierto que, sin renovación, la organización se convertirá muy rápido en pueblerina.
Desde luego, se ha tomado tanto un aspecto en donde se demuestra que el presidente Chávez requiere reestructurar su manera de como debe evaluar sus acciones . No puede seguir dejandose llevar también por el descontrol de sus emociones, su impulsividad, debe evaluar objetivamente todas sus acciones, tomar en cuenta a su equipo de trabajo, involucrarlos activamente a que se identifiquen con el logro de los objetivos que se busca en pro de consolidar sus planes, Aspecto que deja mucho que decir y sería motivo de otro análisis.
El presidente Chávez debe evitar improvisaciones, debe manejar adecuadamente su inteligencia emocional, analizar sus acciones, estrategias que le favorezcan en su ejercicio, en su proyección y que se vislumbre en el logro de integración más que división, tanto a nivel nacional, como internacional.

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