CHALEPAPA
Es preocupante leer y escuchar por los medios de comunicación como se está incrementando el hambre, la miseria, pobreza, indigencia en el país más grande de centroamérica, como es el de la forma triangular de lagos y volcanes Nicaragua.
Preocupa seriamente observar como ese país que ha sufrido terremotos, inclemencias de la naturaleza, guerras civiles, dictadura, no pueda salir adelante.
Un país que de tener buenos gobernantes verdaderamente comprometidos con el rescate de esa fuerza laboral del campo con que cuenta, de muchos trabajadores que votan por salir adelante, de que se les de esa calidad de vida que se merecen, que lucharon contra la opresión, la explotación, ya se debía haber aprovechado y garantizado un estandar de vida de lo que son merecedores.
Desafortunadamente, los gobiernos que se han dado, nunca se identificaron con las reales necesidades del nicaragüense, y se ha marginado a los campesinos a los trabajadores, hasta el extremo de no garantizarle su sustento que le permita adquirir los productos de una canasta básica para su familia con un sueldo justo, equitativo.
El sandinismo en su primera oportunidad, justamente con el que ahora es su presidente Daniel Ortega, fracasó en su primer gobierno y cuando fue destituido, dejo a los nicaragüenses en una situaciónm de desempleo, pobreza significativa, aspecto que los gobiernos quele siguieron también lo hicieron.
De nuevo vuelve el Sandinismo, a pesar de la experiencia que el nicaragüense había vivido con Ortega, y lo vuelven a elegir en segunda oportunidad , y todo parece indicar que el mal sigue,
hasta el extremo que la iglesia de nuevo toma la batuta de denuncias , en esta oportunidad ya no con monseñor Obando, sino con el prebístero Pineda, quien ha dicho queel desempleo, la pobreza, el hambre, la falta de medicinas; la falta de verdaderas políticas económicas, gastos excesivos en el Estado, salarios vitalicios a quienes nos desgobernaron, entre otros, son algunas de las injusticias que se cometen en Nicaragua y de las que el vicario general de la diócesis de Jinotega, monseñor Eliar Pineda, no está de acuerdo, y que a su juicio no se pueden callar.
Es lamentable leer en el Nuevo Diario, que Estudios de organismos internacionales confirman lo que a diario vemos en calles y barriadas
* Tenemos algunos de los peores indicadores sociales de Latinoamérica, con 61% de pobres, de los cuales el 15% sufre condiciones de indigencia
Nicaragua, con una población de algo más de 5 millones de habitantes y un PIB per cápita de 955 dólares, tiene algunos de los peores indicadores sociales de Latinoamérica, con un 61 por ciento de pobres, de los cuales el 15 por ciento sufre condiciones de extrema pobreza, admite el gobierno de Managua
Según los últimos datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y Alimentación (FAO), casi 1.4 millones de nicaragüenses, el 27 por ciento de la población, padece desnutrición, lo que constituye el nivel más alto de Centroamérica
Hoy día Nicaragua es el segundo país más pobre en Latinoamérica, por detrás de Haití. Con contrastes extremos entre opulencia e indigencia, un 80 % de la población se encuentra por debajo de la línea de pobreza, y de ese porcentaje, un 45% está en la miseria. La imagen de ciudad moderna que intenta dar la capital Managua, con centros comerciales y hoteles lujosos inexistentes durante los años de la revolución, no logra ocultar una realidad calamitosa: el desempleo y el trabajo informal tienen niveles altísimos que no puede maquillar la instalación de maquilas, y mientras ahora se consiguen todos los productos y marcas afamadas que el bloqueo estadounidense no permitía en otros tiempos, crece la miseria generalizada. Los servicios básicos, antes subvencionados por el Estado, ahora son prohibitivos luego de las indecorosas privatizaciones que trajeron los tres gobiernos neoliberales que se sucedieron: Violeta Barrios de Chamorro, Arnoldo Alemán y Enrique Bolaños. En las áreas rurales, aquellas donde se libró la feroz guerra de "baja intensidad" financiada por la Casa Blanca a través de "la Contra" y que costó 50.000 vidas a los nicaragüenses y 17.000 millones de dólares en pérdidas -causa real de la derrota de la revolución- la situación no se diferencia mucho a la de los años del somocismo: continúa el latifundio junto a los campesinos sin tierra, y el analfabetismo y las mismas enfermedades crónicas de siempre ya son endémicos.
Es muy lamentable como en el presente Daniel Ortega que vuelve al poder no presenta programas económicos de gobierno consistente que garanticen una verdadera utilización de la mano laboral campesina, sabiendo que Nicaragua puede desarrollar una agricultura lo suficiente para comercializar internamente y exportar sus riquezas agrícolas que las tiene, otros minerales, siempre y cuando agilice una política de comercio exterior convincente con alianzas que favorezca al país en lo económico y no ideolguicamente, que garanticen la inversión, el desarrollo de industrias que de paso al empleo, con sueldos justos, equitativos.
Debe darle tristeza a Ortega que se dice Socialista, el ver como en los barrios de muchas ciudades, aun en la capital de Managua,, hay niños deambulando, descalzos, a igual que sus padres, acarreando agua en baldes para cubrir sus necesidades , que no cuentan con sanitarios, todavía algunos lo hacen directo a la tierra.
Hay que darle paso a la nueva generación de niños, educandolos, proporcionandole salud, habilitando hospitales, clínicas que le garanticen ese servicio sin costo alguno de ser posible. Debe desarrollar programas de protección a la infancia, obligar a las universidades, al talento nicaragüense a proporcionar soluciones a los problemas sociales.
Tomar muy en cuenta lo quje lega Lesbia Espinoza Gutierrez, que e l problema no se resuelve mientras no quitemos físicamente de una vez por todas a esos niños de la calle y los ubiquemos en un lugar ( hogar o centro) apropiado para su desarrollo integral. El problema de los niños de la calle se resuelve en la medida que les enseñemos a sus progenitores a ser verdaderos padres y verdaderas madres, responsables y amorosos de sus hijos e hijas. Si trabajamos en la restauración de los valores morales y éticos. Si a los padres les enseñamos un oficio para su desarrollo y sostenibilidad, si los alejamos a ellos mismos de las drogas, del alcoholismo, si los educamos u orientamos en una práctica sexual reproductiva apropiada.

El problema se resuelve si el estado lucha por la permanencia de esos niños en la escuela y de paso, si promovemos y prolongamos la educación de adultos.

El problema se resuelve si se abren fuentes de trabajo y se incentiva la inversión privada, nacional y extranjera, que dé trabajo a más nicaragüenses.

¿Cómo corregir este complejo problema social nacional de manera justa? Una propuesta de solución me ha perseguido durante mucho tiempo, y aunque para algunos resulte drástica, creo que es la única solución a corto plazo. Primero: recoger a todos los niños que piden por las calles a horas y deshoras, porque hasta en horas de la medianoche y la madrugada andan en nombre de la pobreza, exponiendo sus vidas. Agruparlos por sector y albergarlos en un hogar, donde se les garantice comida, ropa, salud y estudios, hasta lograr un técnico medio. Muchos progenitores quizás lloren, pataleen o protesten. Pero si no tienen cómo mantener a esos niños, hay que hacerles ver que el estado asume la paternidad de los infantes, ante la incapacidad de ellos, de solamente traerlos a este mundo y tirarlos desde tiernos a la calle a pedir. Regular las visitas de los padres y familiares, si es posible solamente los fines de semana.
El presidente Ortega debe evitar ser demasiado figurativo, aprovechar la oportunidad que la historia le da, ser original en sus ideas, luchar por unpaís que desesperadamente lo vuelve elegir, especialmente la clase pobre, campesina que muchos dieron su vida para hacer que el Sandinismo llegará hasta donde hoy está.
Debe ser más proactivo, darle paso a verdaderos programas económicos, ioncentivar mejor su política de comercio exterior, utilizar sin descriminación de ideología al talento nicaragüense que se tiene, especialmente en las Universidades, de lo contrario Nicaragua será cada día más pobre y entonces la Posteridad los Jjuzgará con dureza ante la oportunidad de revindicarse de su pasada gestión que dejo mucho que decir.
Debe Ortega tener siempre presente lo señalado en el himno nacional:
...nada empañe tu gloria inmortal,
que el trabajo es tu digno laurel
y el honor es tu enseña triunfal
Así como algunas estrofas de hermosa Soberana:
...Siempre libre y hechizera
Su bandera ve flotar,
y apacible se reclina
Cual ondina de la mar,
Y orgullosa cual deidad
Muestra altiva el noble pecho
En defensa del Derecho
Y su Santa Libertad.